27 abr. 2017

las sombras de las horas

hoy tuvimos clase de literatura griega, estamos analizando las poesías de Kariotakis.
ahí, hoy, leímos algunos poemas sobre cómo el poeta se encuentra en un momento de madurez, de cambio en su forma de expresión y de cómo ve el mundo y cómo tiene que interpretarlo, con qué filtros y con qué herramientas.
usa en uno la expresión de niños ya viejos, maduros, de una persona que no ha podido vivir su juventud, una persona crecida demasiado pronto porque en vez de simplemente y directamente sentir su entorno, piensa y utiliza su intelecto para todo. el poeta se siente como una persona joven ya demasiado anciana porque siente que ha perdido esa capacidad de adentrarse en el mundo sin complejos ni demasiadas reflexiones. le preocupa esa sensación y expresa cómo se siente seco, vacío, sin nada que le toque ni le inspire. siente que madura y que el mundo a su alrededor no le provoca ya esa pasión y sensación vibrante que le hacía florecer y crear poemas brillantes y emotivos.
ahora, el amor, la naturaleza, la musa, no le provocan frescura, no le inspiran alegría ni calurosas sensaciones sedientas de expresión y correlación con su mundo interno. su mundo ya no se basta de la superficialidad de un roce o un simple olor. ahora madura, ahora necesita reflexionar, necesita profundidad, es mayor, tiene que... tiene, se siente serio y difícil de emocionar, frío y duro. oscuro como un tumba, las sombras de los árboles inmóviles le rodean. su mente, él mismo, se siente ensombrecido, cambios, difíciles. siente que necesita algo más, algo mejor, algo más profundo, la profundidad, oscura, es la que tiene el contenido. la superficie, se rompe y carece de valor. detrás, dentro de ella, más allá, en la oscuridad y profundidad de la realidad es donde se encuentra la sustancia. la realidad y la expresión sustancial necesitan sombras, tiene sombras, son sombras de árboles y pensamientos oscuros. profundos y ricos de calidad.
al poeta consigue encontrar la calidad entre la inmensa superflua superficie sensorial y juvenil.
deja que lo que le rodea se imprima, marque su importancia, su valor y realidad, sin temor ni frágiles bonitos escaparates.
joven se da cuenta de la realidad. joven madura y busca la calidad. joven pierde su juventud. y joven encuentra la sustancia.
el poeta lo dijo. yo me emocioné, como joven leyendo palabras de un extraño en mi idioma, en mis sombras.

24 abr. 2017

trust

flotar entregarse, sentir la piel que se excita ante la experiencia. puedes dejar de pensar, puedes dejar de estar y de ser, te conviertes en otra, en otra sustancia, en otra sensación. eres tú pero no eres tú, eres tú pero en un estado de intensidad que te abre las puertas de tu cuerpo, sientes y vives. cómo sonreír se vuelve cosa de fuerza y no solo placer. los sabores de la vida cambian cuando pruebas los platos que te trae la curiosidad. hay momentos que cristales empiezan a mirarte, observarte, sentirte con la mirada, tocarte con ella, ay, los labios, ese toque, ese roce.
un límite fino, tan fino como la piel, elástico como la misma. un límite entre el dolor y el placer, entre la fuerza y la calma, entre la presión y la caricia, contrastes excitantes que crean sed, provocan hambre y rugen. miradas, silencios, un silencio, concreto, con sonrisas cómplices, sin porqué pero con muchos qué. esa mirada curiosa, esa mirada hambrienta, paciente e insatisfecha, detalles.
una llama entre los dos, simple y discreta, pero tan "significante" porque es lo que hacen las miradas, significan las cosas, los objetos, los momentos.
igual que un toque, un juego, un roce, significa, una distancia que cambia de mayor a menor. como mayor tiempo se convierte en menor distancia... ¿cómo?
con miradas.
con llamas.
con roces.
con "más" roces que roces.
con las sonrisas.
y con esos ojos entrecerrados queriendo hablar, queriendo traspasar la mirada, la piel, el movimiento, los labios compañeros - distancia media.
y cómo ese cambio de distancia, ese cambio de energías acaban por cambiar los componentes internos de una misma persona, como los pensamientos del ahora se agarran, se aferran ya melancólicamente al ayer, al cerca, a la mirada. cómo unos respiros compartidos, unas muecas burladas, unos pasos traviesos cambian la concentración del ahora.
el ahora ya no es simple ahora, sino lleva cargado el ayer dulce y amargo que convierte el recuerdo en una picante provocante chispa fácil de encender.
me gustan y se las mira, venas y sonríe, sus brazos dulces como feroces.
comerse las miradas, besarse los mordiscos.

cuánta hambre me ha entrado de repente.

16 dic. 2016

Diamantes




Con esta melodía simplemente doradas brillantes pequeñas gotas, rebotando y moviéndose al ritmo de la música, sin pensar, bailando, dejándose llevar por el ritmo de las alegres ideas de la mente. Mientras la buena energía fluye dentro de sus sustancias, ellas acaban danzando y moviéndose.




Gustav Mahler - Symphony No. 1 in D major "Ttian", Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen.

15 dic. 2016

Boys actually cry


and a lot
sweet
pure
emotively
they are beautiful and shiny









Dispersas

Mmm...
¡Qué día tan precioso! ¡Cómo brillaba el sol esa mañana! Cuánta aurora cubría aquellos pétalos... El verano ha terminado, hace tiempo, pero sigo sintiendo esa brisa en mi cara, en mis mejillas sonrojadas al pensar en el sol. El sol que cada noche recuerdo, me visita en mis sueños y me hace recordar mis miradas y lagos llenos de sed. Sedienta me sentía ante el mar florado, lleno de pétalos brisados, el aurora los acariciaba cada mañana, como tus manos mis ojos, húmedos y brillantes, por tenerte a mi lado, por tenerte en tus ojos, por ver tu mirada en mí. Un paso, una mirada, supe tu vibración, supe tus manos cómo podrían acariciarme, supe tu melancólias canciones que, sin saber, llorabas cada noche, pensabas en la fatalidad de la vida, la distancia que se acercaba a nosotros, acechando, esperando, el momento oportuno, para sorpendernos, con una sonrisa, tras pocas gotas veraniegas sobre nuestros rostros. Sonreíste triste, te sonreí alegre, serena, tímidos, compartíamos nuestra tristeza, serenos nos mirábamos, dejando la ola del olvido y el futuro lejano, separándonos en ese mismo instante, bajo las florecidas caricias, bajo las miradas ensimismadas, en nosotros, en la realidad, externa, pero la más real realidad, interna. Una lucha de comprensión y sentimientos. Acabamos derrotados, abatidos, por una sonrisa.






Mientras buscaba mi rincón, donde llorar y volver a encontrar la pelota que había dejado rodar ante mí, sabiendo que al final de camino se encontraba la magia, la mágica forma de perderse en el infinito. Los objetos preciosos, difíciles de encontrar, pierden su magia, pierden su belleza cuando las lágrimas son las que cubren nuestros ojos. Son las que no nos permiten ver quiénes somos y cómo nos ve el mundo, cuando no vemos no podemos vernos, no entendemos dónde perdimos nuestra felicidad, nuestra niña que quiso jugar y volver a soñar con trucos de magia y polvos mágicos. Entre piel y seda, aprendió a interesarse por la sustancia, por lo esencial que marca nuestra piel. Esa piel que nos rodea cada día, nos aferra y rescata del mundo. Nos acoge en su dulce toque, nos acaricia sin desearlo. Nos besa y siente mientras pensamos, nos estremece y nos llama, nos grita, nos siente, nos tranquiliza. Mientras buscaba su final, encontró su escondite, entre detalles, entre puntos donde las cosquillas son la clave. Sin ellas, no se juega. Detrás de la magia, se esconde la piel. Detrás del amor, se esconde...
ella.


30 nov. 2016

vida

Existe algo dentro de mi que no me deja respirar, no me deja centrarme en lo que realmente deseo, lo que realmente vale la pena hacer.
Algo, invisiblemente potente, me aterra, me hace sentirme perdida, indecisa, inquietantemente conmovida pero también perdida, sin ganas, sin energía para nada, pero con voluntad y curiosidad para todo. Esos momentos en los que no quiero, no quiero para nada, no quiero hacer, no quiero mover, no quiero pensar, no quiero... Es difícil entender qué se quiere cuando no se quiere lo abstracto. ¿Qué es ese abstracto que no quiero?
Una interrogación, un vacío al otro lado de la cama, un cuerpo invisible que me llena los pulmones vacíos, llenos de imágenes y recuerdos, pero que nunca adquieren sustancia. Esas pausas rellenan pequeños huecos, pero pequeños y discretos que no consiguen vibrar mi cuerda interior.
Más, algo más, buscando me siento todo los días, todas las noches, algo no me basta, aburrida, cansada, vacía y llena de deseo, de energía que dar, crear y compartir.
Esa soledad, no fea, no triste, pero conocida, deseo por lo nuevo, lo indeciso y no planeado, o aunque planeado, seguro deseado, real, existente ante mi, fresco, no convencional y aceptado simplemente por la mera aceptación del destino, de la situación neutral en la que me encuentro.
Algo, alguien. He ahí la gota que pesa más, la subjetivicación del deseo, de las ganas de dirigirme hacia un destino que acaba siendo persona, no simple vació. Difícil sentido de la vida, con la cama partida por la mitad, un montón de suspiros aguardan cada noche, amontonados, escondidos tras las sábanas de una noche infinita, tantas noches continuas, vivas pero muertas, perdidas, arrepentidas.
Acabo mirando el vacío, hojeando páginas intentando que mis ojos y mi mente se llenen de información, llenando así mentalmente, cognitivamente el vacío sentimental en el que en realidad la vida me ha traído hasta hoy. Hoy, esta noche, este momento llena y cansada mentalmente, pero aburrida, vacía sentimentalmente, corpóreamente, realmente.
Felicidad, plenitud personal, solitaria, sí, existe y el objetivo ha sido alcanzado. ¿Pero quién es una para no ser con alguien más? Ser, conocerse no son lo mismo, se es solo pero se es realmente con más, con otras personas, sonrisas, conversaciones, palabras y tragedias. Simples muestras intercambios de expresiones, impresiones, malentendidos, explicaciones de encuentros fallidos, necesarias, preciosas experiencias que definen el ser humano, la palabra "humano", contacto y relaciones interpersonales que definen y moldean nuestro cuerpo, nuestro perfil. Lo de dentro se forma y crece con nuestros sentimientos y nuestros pensamientos, corazón y mente están dentro de nosotros y nos definen internamente. Pero la linea exterior queda neutral sin un toque extraño, desconocido, real, que deje su huella sobre nuestra piel. Si no nos tocan manos, ojos, labios, nuestras curvas acabarán secándose, malgastándose, secándose bajo el polvo del tiempo y la soledad.
¡Sustancia con roces, esa es la vida!

28 oct. 2016

ups azules

¿Y quién iba a decir que nadie cambia en realidad, o lo hace? Pero porque creemos que somos capaces, fuertes e independientes al comenzar una acción, un proyecto, una relación, una nueva vida. Recaemos al poco tiempo, sin darnos cuenta que hay cosas que se mantienen en nuestro interior, relajados, calmados pensamos de ser capaces de empezar cosas nuevas, ser distintos, pasar a fases mejores y más maduras. Pero he ahí esos momentos, esos instantes en los que pasan los pensamientos de verdad, en los que el corazón se despierta del coma realizado por distracciones mentales.
Es positivo, es saludable crear y activar nuestra mente, nuestra vida, no tenerla bloqueada y estar en una continua actividad para evolucionar y mejorar, abrirnos y poder llegar y conocer lo que nos hace felices. Pero nos olvidamos que son los sentimientos los que más tarden maduran, los que tardan en darse cuenta, porque no se dan cuenta, simplemente como una plastilina más dura de los normal, necesita unos buenos golpes, una buena mano que les de la forma que deben, nunca lo harán solos, con los varios golpes y caídas, entonces, sólo entonces, empezarán a obtener la forma requerida para poder sobrevivir.
Al frío, a una distancia, tiempo, segundos, minutos, hasta años. La mente con una simple lógica, un simple pensamiento y conversación puede resolver y madurar en horas, los sentimientos, no, tienen sus normas, sus ritmos, sus formas de moldearse. La mente no necesita contacto real con la vida para aprender, los sentimientos, el corazón, sí, cosa que la hace necesitar más, ser más independiente del tiempo mundano, del día a día, de las relaciones, de las otras personas, de los malos momentos y de los buenos, de más los malos porque son los que más hay que aprender y trabajar para conseguir "educarlos".
Una semana se puede pensar que todo empieza a mejorar y cambiar, y en una noche con dos conversaciones, los sentimientos se hacen hueco ante tanta serenidad y agobian, empiezan a correr, a pensar en lo que se han perdido y no han conseguido destrozar. Eso hacen, les llama la serenidad y armonía de una situación y buscan la manera de hacerlo todo más difícil, de complicarlo y hasta de estropearlo de la peor forma posible. Ahí donde el cuerpo y la mente se hacen una buena imagen de futuro, vida, se sienten a gusto, placenteros y listos para la batalla, aparece el miedo, el amor, el sentimiento que se quiera que hace que un proyecto placentero se vuelva el peor monstruo amenazador de la noche, que era día hace unos minutos. Esos magos, mágicas manos tienen los sentimientos cuando nos referimos a disfrutar de una realidad agradable, sacan conejos de oscuridad y miedo inexistentes que acabamos pensando que siempre estuvieron ahí y había que encontrarlos. Pero en cuanto se consiguen disipar los encantos sentimentales, de inmediato se ve la tranquilidad y facilidad con la que funcionan las cosas en el mundo, al relaciones, las personas, los proyectos y hasta los sueños son mucho más húmedos y tristes consiguen encontrar su utlidad inspiradora en un texto o en un nuevo camino que seguir.
Los momentos de cansancio o de lejanía del mundo consiguen tener otro significado, la soledad se aprecia, se le da el valor que tiene para el equilibrio personal de una persona, somos personas, no simples robots sociales. No somos tampoco animales no-sociales, solitarios sin necesidad de interacción alguna con el mundo externo, pero los límites los perdemos y pensamos que o lo uno o lo otro es lo que nos caracteriza. Dejemos de sentirnos culpables porque queremos estar solos, o porque queremos hacer miles de amigos en pocos días. Amigos, conocidos, nunca tiene importancia el primer (y probablemente último) día que les conoces, son todos personas, son todos iguales que tú, viven y lloran, se sienten perdidos y se masturban. Ups, ¿dije la palabra masturbar? Que me caiga un rayo y me calle, ya que nunca se habla en estas cosas humanas y reales de la sexualidad. Somos tan perfectos y puros que nos olvidamos de lo que realmente hace todo el mundo y todos desean, placer, placer gustativo, olfativo, visual, táctil y qué mejor ejemplo que el acto sexual. Ese centro en el que todo se concentra y nadie le da la importancia que tiene, nadie habla o se siente mal, poco correcto o poético cuando se refiere a su masturbación, la de su pareja, la de su amante (habría que cambiar estos términos también, ya que dependiendo de la época, persona, moda todo cambia y las palabras no son las mismas), la de su sueño o ego escondido tras otras capas de la personalidad.
Placer, eso es, un mínimo placer de cada cosa que hacemos, todo es lo que queremos, sentir, sentimientos y placer, algo, algún hilo de electricidad que nos animará aunque sea por un segundo, por un minuto o por un momento onírico que no sabemos cuánto dura ni si dura lo que pensamos que signifique "durar".
Sin más palabras, sin menos pensamientos, los sentimientos se pueden conquistar en cuanto se consiga entender lo que nuestro ser desea, el placer que no lo hemos dado, ofrecido tanto tiempo, o qué formas de tal placer no hemos entendido que existen y que profundamente nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro todo desea. Nos fijamos muchas veces en lo visual, otras en lo acústico, puede que nos movamos hasta el placer gustativo, y nos olvidamos, nos dejamos a un lado el olfativo o el táctil, siempre infravaloradas partes de nuestro contacto con el mundo. ¡Las más infravaloradas pero de las más interesantes y puntillosas, tan sutiles, tan discretas, pero tan presentes e influyentes en nuestra vida, nuestro caminar, nuestra salud y felicidad!
Pues de cambios se habla, de creación de nuevos caminos y vidas, de sentimientos incontrolables que se dispersan e intentan destrozar, pero no destrozan, sino recuerdan, vuelven a presentar esas partes táctiles, el corazón late, se siente en el pecho, no se piensa, sino se toca, el corazón toca nuestro pecho y nos llama, nos grita para que no nos olvidemos de ese placer táctil que recordamos a solas con nuestra vibración a tono de orgasmo. ¿El orgasmo es visual? No añado respuesta obvia, dejo que los sentimientos carcoman cada una de las cabezas pensativas y centradas en escuchar y observar, mientras su deseo les acabará llegando mediante un sutil flujo de lluvia fresca y un pecho encogido y vibrante, entonces contestarán, como algunos saben bien, sin palabras, sin pensamientos, sin frases... pero con el tacto y un sutil olor a placer. Sentimientos y mente, gana quién consigue sobrevivir, es decir, quién consiga sonreír primero de plenitud.

18 oct. 2016

Lágrimas fundidas

Porque un porqué suele tener respuesta, porque siempre nos gusta preguntarnos cómo funciona el mundo, pero nos referimos a nuestro mundo, nuestra mente, necesitamos descifrar la inmensa e infinita indefinida sustancia de nuestro ser.
No sabemos quiénes somos y nos aterra, nos perdemos y no conseguimos formar nada, crear algo, hacer crecer una flor o construir un imperio. No sabemos quiénes somos y no sabemos quiénes son. ¿Quién es nuestro vecino? ¿Nuestro amante? Conocemos sus nombres, sus caras, su olor, su sudor, pero nunca podemos conocer su más íntima chispa, idea o caricia que querrían gritarle al mundo que necesitan.
Pero hay ínfimos instantes, diminutos y brillantes como lejanas estrellas en un cielo tímido, en los que lágrimas llenas, pesadas y liberadas, expresan, tocan los poros que acogen sentimientos.
Momentos en los que gota a gota, sin palabras ni movimientos, un alma le transmite a la otra sus temores, comparte trozos de su energía interior, la condensa y la deja caer lentamente, libre y fresca en pequeñas caricias de sutiles fuentes. Brillantes ojos, erizados poros comunican y se entienden, se sienten sin comprender el significado, pero sí el momento, sí el valor, sí la sensación de estar ahí, de encontrarse en esos infinitos preciosos folículos.
Mientras la piel del amante se humedece y riega por las lágrimas del amado-amante que se disuelve, chispas internas crean ese nuevo rincón emocional, ilógico, pero real, otro lenguaje, otra sustancia que se adentra y crea una nueva capa corporal, un nuevo invisible órgano dedicado a la persona encontrada.
Somos regamos de las lágrimas de las personas que, en nuestros brazos, unidos y hundidos en nuestras manos, se funden con nuestra piel.

18 sept. 2016

Sustancia

Cuando se necesita gritar se llenan todos los huecos de una persona,
cuanto más necesidad tiene de correr y huir de situaciones, entonces llena su vida de situaciones, momentos, objetos, recuerdos, experiencias, horas llenas, sin un descanso.
Ese descanso, ese momento en el que la mente puede empezar a preguntarse, a pensar, a razonar sobre cosas de las que quiere huir, corre dejando en su camino restos de esa cantidad infinita de adornos, accesorios innecesarios que hacen de la vida una fioritura innecesaria, asustada de su interior.
Descansa mente, descansad ojos, descansad lágrimas y contemplad, relajad los minutos que tenéis a disposición y aprovecha, no corras, pero tampoco te apagues, no te quedes atrás, pero no significa que tengas que tener prisa. No tengas prisa, no se hacen las cosas correctamente.
Haz mejores cosas, más lentas pero con más valor. Sustancia, clase y elegancia. Naturalidad sin forzar situaciones que simplemente dejan un rastro, una huella pachucha en el pasado.
Liberar espacios de cargas creadas sin sentido, sin razón alguna, simple gritos de vacío.

Human