Descripción

Pensamientos, ideas, opiniones, fotos, sentimientos y formas de ver el mundo, las cosas, las personas, las situaciones.
Aquí simplemente plasmo una parte de mi ser, de mi mente, de mis pasiones.
Muchos de los textos son producto de hechos reales, importantes en mi vida, que me han hecho reflexionar y preguntarme algunas cosas...
Personal pero espero que haya gente que se identifique.

domingo, 16 de marzo de 2014

Cuando eres feliz (eras).

Cuando eres feliz sin saber el por qué, sin tener que pensar en otra cosa que no sea la persona que te acompaña, que te observa y sonríe sin razón. Una mano que te acariciará siempre cuando tus ojos, cansados, se cierren lentamente en armonía con la energía que nos rodea.
Vivir sensaciones y sentimientos nunca descubiertos, sólo leídos e imaginados en libros de aventuras y películas lacrimógenas. La felicidad no es sólo sonreír sin razón, que también lo incluye, pero es llorar y desgarrar tu corazón al sentir que esa persona sufre, que aquella persona te escucha, sabe que te tiene ahí y sabes que la tienes ahí. Felicidad es poder abrir tus temores y debilidades y sentirte más fuerte ante la mirada ajena, que ya no es ajena... Felicidad no es rutina, frialdad, desierto de emociones o continuidad sin obstáculos, sino una cordillera llena de altibajos que siempre acaban en un bello y tranquilo jardín inundado de mariposas y libélulas, olor a rosas, blancas, rojas, rosas y a jazmín, jazmín sin saber de donde llega.
Ese momento en el que descubres tu lado "oscuro" pero que consigues corregir cuando él te sorprende con su amor, su cariño y respeto. Cuando consigues que una persona que no perdona te perdone no tienes que volver a pedirle perdón, simplemente serle agradecida por lo que te hace sentir y por lo que entiendes que siente por ti. No hace falta demostraciones, comprobaciones, simplemente mirarle los ojos, su sonrisa o escuchar su voz al decir tu nombre. Con ello es suficiente, lo sientes en tu interior, en tu pecho, en tus ojos, en tu mente, sientes que entre dos personas, por suerte tú y él, existe esa energía, esa armonía, ese amor. Sí, he dicho amor porque es lo que realmente sabes..

Sí sientes que amas, pero a veces es difícil, bastante, hasta demasiado. Si eres ciego no esperes poder ver la luz, soñar soñamos todos, pero la realidad es sólo una: nos cegamos nosotros mismos.

Tras mucho tiempo, la tranquilidad.

Cada paso que damos en la vida es un paso hacia delante. Muchas veces, dependiendo del punto de vista podemos confundirnos, perdernos y pensar que vamos marcha atrás, pero todo depende de, repito, qué punto de vista se mire.
La tristeza, los malos momentos y la dificultad de muchas situaciones nos hacen pensar y sentir que no somos capaces de avanzar, de dejar atrás lo peligroso y dañino para nosotros, que somos inmaduros y poco lógicos y, por lo tanto, no evolucionamos.
Mentira.
Quien no entiende que sufre, que vive algo peligroso y, peor aún, no lo deja que pase y lo viva, es el inmaduro, el ingenuo e incapaz de valorar los momentos importantes de la vida. Cada deagradable momento es una fuente potentísima de cosas buenas, de inspiración, de reflexión, de pruebas de sí mismo y de conocimiento de los límites que se tienen, o no.
Lo malo sí que es malo, no quiero hacer pensar a la gente que no hay que darle importancia o realidad a lo malo. No quiero decir que lo malo no existe, creo que es mentira. Lo malo existe y tenemos que convivir con ello.
Lo que no hay que confunir es que la existencia de lo malo no requiere nacimiento sin sentido de ello. Lo malo siempre se provoca por algunas circunstancias e incorrectas respuestas a lo que sucede en nuestro entorno. Lo malo nace de nuestras elecciones. Hay cosas malas que no son relativas, no son buenas para otros, hay cosas mala que son malas y punto.
Hay otras, que no considero malas o buenas, que cada uno las puede sentir agradables o desagradables, pero no puede definirlas o caracterizarlas "buenas" o "malas".

Dejando lo que consideramos bueno o malo. Partiendo de la idea que lo malo y lo desagradable existe, con seguridad, intento decir que hay que aprender a vivir con ello a querer y a producir en nuestro interior una forma de "cariño" hacia esta, no tan idílica, realidad.
La mente todo lo aguanta si quiere y, si no quiere, todo puede matarla. La mente es la que decide cómo considerar un hecho y cómo va a afectarnos un acontecimiento o un pensamiento.
La mente, la mente y la mente. Amada y aclamada mente, sobrevalorada, demasiado, injustamente.

Los sentimientos son los que nos matan. Sólo nos hacen sufrir y no poder controlar, como hace la mente, nuestra lógica y filosofía que tenemos de base sobre el mundo. Los sentimientos son parte del mal, no son malos, pero son los que lo ayudan a crecer, a no poder controlarlo y a sentirlo con más intensidad.

Por un lado podríamos condenarlos y decir que lo mejor sería matar a los sentimientos, hacer que desvanezcan que desaparezcan o, más fácilmente, que no hubiesen existido nunca. Pero, pero, pero no seamos estúpidos. ¡Los sentimientos son los que nos ayudan a sobrevivir!
Si no sintiésemos no podríamos notar el mal, no podríamos dejarnos llevar por una relación envenenada, no podríamos dejarnos enamorar o vivir al límite nuestras experiencias. La mente nos frenaría, calcularía demasiado todo desde el principio y no se encontraría nunca con lo malo, dejándonos débiles, inexpertos y simplemente "a salvo".

No sabemos vivir, no nos han enseñado, no podremos saberlo nunca. Siempre nos rondará lo malo y nos desesperaremos, el tiempo decide cuándo y cuánto. Cuándo sucederá algo y cuánto tiempo sufriremos. Odiado y amado tiempo, adorado y condenado tiempo, lo malo siempre está en el programa, día a día, noche tras noche ronda y nos circunda lo malo. Lo bueno nos hace pensar en todo lo malo y nos hace sentir mucho peor.

Sonreir a posta, dicen, ayuda a sentirnos mejor. Muchas mentiras, demasiadas y duras de aceptar. No hay nada fácil en esta vida, sólo el sufrimiento es la elección segura. La felicidad es cuestión de tragarse lo malo, de hacer que convivamos que nos adaptemos a ello.

Ama a tu enemigo y serás feliz. Ama y acepta lo malo de la vida y sé feliz sabiéndolo. Pero ¿si lo sabes cómo puedes ser feliz?

No tengo respuesta. Sólo la seguridad de que no existe la felicidad pero no hay que "entristecerse" (¡qué hironía!), sólo aceptarlo.


Dicen que tras escuchar esta canción muchas personas tienden a sucidarse
en concreto con la versión inicial, la cual está relacionada con suicidios.
Mucho morbo, sí. Por eso todos la escucharán.



Original.

lunes, 29 de julio de 2013

Bomba: cuenta atrás.


Cuando te das cuenta de esa realidad, de ese deseo, de esa esperanza. Querer y darte cuenta de que no vives donde debes, de que tu mente y tu estpíritu son almas pertenecientes a otro mundo, a otra ciudad, a otro mundo y ambiente. De que tus palabras y tus ilusiones son las de una época pasada, olvidada y desaparecida.

Te preguntas ¿por qué estoy aquí y no ahí? ¿Por qué tengo que leer e imaginarme cosas que podría y debería estar viviendo? No quiero leer las experiencias de otros, quiero que sean las mías, no quiero llamar la atención por mis gustos anticuados o ya "fuera de uso" en esta época insesible y mecánica, dependiente de unos valores económicos y materiales. Ser romántico es aburrido, esperar una carta es aburrido, soñar es aburrido. NO.

Estoy harta de que la gente vaya corriendo por las calles estresada, o que vaya cabizbaja y perdida, sin saber a dónde va. No hablo de la gente, poca, casi nadie, que decide ir perdida, que decide en ese preciso insante no pensar en nada, no tener un destino, no depender de nada, ni del tiempo, ni de la gente, ni de las normas que nos ahogan a diario. Hablo de la gente que ya no sabe que existe esa posibilidad de disfrutar de la falta de orden, de programa o de un deber. Hablo de la gente que cada día piensa qué tiene que hacer al siguiente para sobrevivir, qué tiene que pagar, comprar o hasta qué película le han recomendado que vea.
No puede ya el mundo disfrutar cuando le plazca, cuando sienta la necesidad de descansar o de llorar en medio de la carretera sin que se le critique, juzgue o castigue. Se le dice que lo que hace es de locos, que no es lo correcto, que no es lo normal.... NORMAL. ¿Qué hay de interesante en lo que es normal? Qué hay de bonito en lo normal, ¿existe la normalidad? Por favor (no, no por Dios, ni por dios, ni por nadie o nada que no sabemos ni que existe ni que no existe), no hay una persona normal, no hay una persona que no desee algo, que en algún momento de su vida, aunque haya sido a sus 2 años o sus 22, no haya soñado con algo, que no haya tenido la esperanza.

Por desgracia la gente no se da cuenta ni cuando consigue soñar y disfrutar de su momento, de sus minutos, de sus no-minutos, de su rareza o de hacer lo que le gritarían que no es norma. Eso ocurre porque nos tienen encadenados, amortizados, esclavizados y cegados sin saber si quiera lo que se siente en esos momentos de alegría, de armonía, euforia o falta de presión. Nunca lo hemos ni nos han enseñado a apreciarlo.

Estando el otro día esperando en un centro de estética sí, un lugar increíblemente romántico y bonito (ironía para los menos espabilados, pero que pueden ser soñadores y estar pensando de otra forma, con la suya), estaba yo sentada esperando, leyendo mi libro de Poe. Entonces una señora a la que le estaban haciendo la manicura-pedicura como, según sus palabras, se lo hacían a su hija (señora de unos cincuenta años que por lo visto necesitaba o un atisbo de juventud en su cuerpo y por lo tanto en su vida, o que probablemente querría compartir algo con su hija ya crecida y que decide por su vida, sin depender ya de ella), me preguntó que cuántos años tenía, 18 contesté yo sonriendo, una señora muy educada y agradable. Entonces la esteticista empezó a preguntarme por mis estudios y demás con lo que yo conté un poco cual era mi situación, mencionando España y Madrid. Viendo que la señora no comprendía a qué venían esos lugares, le expliqué la razón por la que me encontraba en Atenas y mi vida en Madrid. Ahí simplemente comentó: Ah, ya me parecía a mí porque tu forma de vestir daba a entender que eras de fuera.

Sí señora, sí, al igual que un tal Γιάννης (Juan, John en otros idiomas) que me preguntó que de dónde compraba mi ropa, creo que no soy de aquí, no digo que no sea del mismo país o ciudad que vosotros, pero sí de otro espíritu, de otra mentalidad. Mi ropa no es de otro lugar distinto que el vuestro, de las mismas calles y tiendas, de los mismos precios y marcas (cosa que no tiene nada que ver para diferenciarnos), no es la ropa que llevo, no. Simplemente es que yo no me siento de vuestro mundo, no soy superior o inferior, simplemente distinta a vosotros pero parecida a otros, que en estos momentos no habitan en esta ciudad o país.

Y resalto: no sé de dónde debería ser o dónde debería estar en estos momentos, pero sé que no es aquí. Lo más curioso es que no deseo marcharme, creo que tengo aún mucho que aprender de mi vida en este lugar extraño a mí, en este ambiente diverso donde por alguna razón necesaria he llegado.
Puede que la lectura de algunas de las cartas que le mandaba el gran Joyce a su amada Nora me haya influenciado un poco, al ver que hace unos 104 años lo único que distingue a las personas es la rapidez y lentitud en la que transcurren las cosas, las relaciones y los pensamientos.

¿Será que al ser las vida más lenta, las personas tuviese más tiempo para reflexionar, soñar, pensar y ser románticos? ¿Será que con la falta de máquinas, la mente de las personas (hablo yo que escribo en un ordenador, qué ironía) tenía más libertad de volar y escapar, y por lo tanto de descubrir y crear?
Ya no hay poetas, artistas como los de antes... Ni los habrá, eso está claro por una simple razón: somos máquinas deprimidas y oprimidas, controladas por un mundo ficticio que nos da un ápice de felicidad en nuestras desgarradas sonrisas. Nos obligamos a disfrutar de placeres que no son reales, cuando lo más bellos no se compra, no se obtiene, existe por sí solo: la naturaleza.

Cuando un alma se cansa y la fatiga del día a día en el caos y ruido de la ciudad y rutina la tortura, en ese momento ¿cuál es el mayor regalo? ¿Cuál es la mejor forma de robarle una sonrisa? No, no robársela, no contra su voluntar, sino, ¿qué es lo que realmente podría hacerle encender esa llama que arde en los pechos de cualquier artista romántico y perdido?

Un gatito jugando con un una piedra por el ruido atrayente que provoca cuando roza contra el suelo, el cielo repleto de estrellas que nunca dejan de brillar, unos minutos de tranqulidad y armonía en un parque o montaña, mar o río sintiendo el latido de la vida y pureza.

No pertenezco a este lugar, al lugar en el que no me comprenden o comparten mi "rara" visión del mundo, mis pequeños placeres que van más allá de la canción más escuchada del verano. Pero no me voy, no me marcho: quiero observar.



[To be continued, como dicen. La mente no deja de pensar, la gente no deja de cambiar, el mundo no deja de rotar, o puede que sí. Por lo tanto esto no termina hasta que la mente deje de rotar.]



© Maria Nefeli Panetsos











Colette.

jueves, 18 de julio de 2013

Principessa

Encontrándome,
con la mirada cansada, ante el perfume de tu sien,
sintiendo tus cadenas desgastadas entre miradas desesperadas.
Deseábamos chocar, entre ladridos infinitos, petrificados.
Sonrisas devoradas entre secretos pasados,
inviernos suspirando palabras de sinceridad.
Fugaz el silencio que nos unió, en un abrazo ebrio al atardecer,
fugaz el momento que nos desgarró, en un llanto sin aparecer,
fugaz, fugaces las pupilas penetrantes,
fugaz, feliz fue todo un encuentro.
Lo que dura una sonrisa, en ella nacimos en pie,
divisando la melancolía inexistente, inalcanzable, inevitable.

Simplemente siempre será superior ser sinceros sin ser severos,
sentir sed sin sentir satisfacción, ese es, sin saberse, su solución.






© Maria Nefeli Panetsos

lunes, 8 de julio de 2013

Atenas Julio

Y de repente esas 4 semanas se resolvieron en 4 días, una por uno, el tiempo había pasado y cada minuto se volvía más largo y pausado. Esperaban viajar sintiendo el pasar del tiempo, sin prisas, sin temor.

Esperaban.

jueves, 4 de julio de 2013

Tal vez

Rosas blancas y olor a jazmín,
cada latido robas el carmín,
de mis labios sellados con un fin,

latiendo despacio pausadamente,
deslizas tu lengua sintiendo lo que se siente,
mis labios sellados suspiran de repente,

tu nombre, mis suspiros besa,
esencial esencia, sustancia de mis caricias,
arranca de mi vida y regresa,
flotan y discurren tus delicias,
en mí.


© Maria Nefeli Panetsos

martes, 25 de junio de 2013

Fin

Y los minutos latían,
mi corazón añoraba el tiempo pasado,
un suspitro, un recuerdo vibrante,
recorre mis pupilas, inevitable,
deseos de vivir
pasadas miradas y sonrisas.

Minutos interminables de lágrimas sinceras
sin instantes pausados, de serenidad.
Armonía infinita, eterna e inalcanzable,
vibración de palabras serenas,
un horizonte desesperado.


© Maria Nefeli Panetsos